La Historia del pueblo que se corrió de lugar y se salvó de la tormenta

La increíble postal de Arroyo Ventana en aquel abril del 2014.

Otra tormenta, otra dantesca crecida del arroyo. Otra vez durante el otoño, otra vez en abril. Parece un déjà vu, pero esta vez la historia tiene un final feliz. No fue como en 2014: esta vez Arroyo Ventana logró resistir la furia de la naturaleza.  

Se trata de una pequeña aldea ubicada en la Meseta de Somuncura, unos 67 kilómetros al oeste de Sierra Grande. Las intensas lluvias en toda la Región Sur causaron daños en el acueducto, pero no afectaron al nuevo poblado. 
Es que a partir de una decisión del entonces gobernador Alberto Weretilneck junto a las familias residentes, se construyó un nuevo poblado a 400 metros del lugar original. Es decir, del otro lado del curso de agua, en un terreno plano que durante ante años sirvió como pista de aterrizaje de aviones.
Esa nueva locación, pensada para no volver a sufrir las crecidas del agua, fue determinante para no revivir la pesadilla del 2014.
Aquel 8 de abril, el agua destruyó casi la totalidad de las viviendas y los vecinos salvaron su vida trepándose a los techos y árboles. Perdieron casi todo. El aluvión se llevó la escuela, deterioró edificios públicos, destruyó más de 15 kilómetros de cañería del acueducto que lleva agua a Sierra Grande y Playas Doradas, rompió la cancha de fútbol y dejó sin uso al Salón de Usos Múltiples. Dejó un saldo desolador.
En esta oportunidad, el nuevo poblado pudo resistir las intensas lluvias y la crecida del arroyo. Solo hubo que lamentar dos familias aisladas, en el antiguo poblado.

Fuente: Noticias de La Costa